Un buen zapato de cuero es una inversión que, bien cuidada, dura años y se ve mejor con el tiempo. La clave está en una rutina simple y constante. Te contamos cómo cuidar tus zapatos de cuero —como nuestros mocasines— para que se mantengan impecables.
Limpieza básica, paso a paso
- Retira el polvo con un paño seco o un cepillo de cerdas suaves.
- Pasa un paño apenas húmedo para quitar la suciedad superficial.
- Deja secar al aire, lejos del sol directo y de fuentes de calor.
Hidratación: el secreto para que no se reseque
El cuero es piel, y como tal necesita hidratarse para no agrietarse. Cada cierto tiempo, aplica una crema o acondicionador específico para cuero con un paño suave, en capa fina. Esto le devuelve flexibilidad y brillo.
Almacenamiento correcto
- Guárdalos en un lugar ventilado, no en bolsas plásticas cerradas.
- Rellénalos con papel para que mantengan su forma.
- Evita apilarlos; el peso deforma el cuero con el tiempo.
Qué evitar
- Mojarlos en exceso: el agua reseca y mancha el cuero.
- Secarlos con secador o al sol: el calor los agrieta.
- Usar productos abrasivos o alcohol.
Preguntas frecuentes
- ¿Cada cuánto debo hidratar mis zapatos de cuero?
- Depende del uso, pero cada uno o dos meses suele ser suficiente. Si notas el cuero opaco o reseco, es señal de que necesita hidratación.
- ¿Qué hago si se mojan?
- Sécalos al aire, lejos del calor, rellenos con papel para que no pierdan la forma. Cuando estén secos, aplica un poco de crema hidratante.


